La reflexión y vivencia de la madre de Mar.


Soy la madre de Mar y seis hijos más.

Escribo estas líneas porque creo que ha llegado el momento de referir, aunque sea de forma muy superficial, cómo viví el duro recorrido de mi hija Mar.
Antes quiero precisar que de mis siete hijos, ella es la única transexual, todos los demás, tres chicos y tres chicas, son heterosexuales. Tanto en la familia de su padre como en la mía, no ha habido ni hay un solo caso de LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales). Digo esto para que quede claro que no se hereda ni se contagia.

El comportamiento de Mar, con tan sólo dos años, ya me demostraba que era distinto a sus hermanos, pero yo aun albergaba la esperanza de que simplemente fuera más sensible que los demás y tratara de imitarme. Creo que me negaba a aceptar la evidente realidad por el pánico que me producía pensar en la clase de vida que le esperaba, si resultaba ser homosexual. No era que estuviera en contra, nunca lo estuve, sino por todo el daño que en aquella época –principio de los años setenta- le podía producir, primero el entorno y después la sociedad en general. Hablo de un tiempo en que quitando homosexuales “maricones” y lesbianas “tortilleras”, lo demás se desconocía. Para mí como para casi todo el mundo, si un niño era afeminado muy probablemente fuera homosexual.

Siete hijos son muchos hijos para poderles prestar la atención que necesitan, casi diría que simplemente para prestarles atención. Aun así intenté aclararme buscando información a través de los pocos medios que tenía a mi alcance: Los profesores -que con su mejor intención me dejaron más confundida-. Y escuchando o leyendo todo aquello que me llegaba referente al tema.
 Al final sabía lo mismo que al principio pero lo veía más oscuro. ¡Era verdaderamente frustrante!

No se puede explicar el sentimiento de impotencia ni el dolor ante el sufrimiento de un hijo, cuando llega llorando del colegio porque le han llamado de todo menos bonita, y sólo puedes abrazarle, besarle e intentar darle consuelo sin saber cómo. No se puede explicar la forma en que se agrandan esos sentimientos, cuando además de no poder ayudarle, tienes otros seis hijos que, en mayor o menor medida, también necesitan apoyo, cariño y consuelo, y tampoco sabes o puedes dárselos en la medida que cada uno necesita.
Llegó un momento en que intenté aplicarme ese refrán chino que más o menos dice: Si el problema tiene solución ¿por qué preocuparse? Y si no la tiene ¿para qué preocuparse? 
Es cierto y suena bonito pero no es aplicable en determinadas circunstancias.

De aquellos años sólo puedo decir que Mar y yo, cada uno a nuestra manera, sentíamos el mismo silencioso dolor. Y digo silencioso porque hasta un tiempo después de separarme, nunca hablamos del tema, entre otras cosas porque yo no estaba preparada.

Un día se presentó en mi casa muy temprano, y con una copa de más, para decirme que no le gustaban las mujeres sino los hombres. Le sonreí y nos fundimos en un abrazo. Desde aquel momento estuvimos más unidas que nunca, y siempre compartió con migo, las pequeñas alegrías y las enormes penas que a lo largo de su existencia se fueron sucediendo.

Pasaron unos años hasta que me explicó que no era homosexual si no transexual. Eso quería decir que se sentía una mujer, no un hombre al que le gustan otros hombres. Hasta ese momento yo pensaba que si a un hombre le gustaban otros hombres, era porque se sentía mujer.

La vida me ha endurecido y no soy de lágrima fácil, pero he llorado muchas veces viendo las incomprensiones, las injusticias y las humillaciones que Mar ha tenido que soportar; viviendo la rabia, la frustración  y el sufrimiento por los que ha tenido que pasar hasta llegar a ser quien realmente es.
A lo largo de todo su proceso de cambio, he sentido miedo cada vez que Mar tenía una intervención quirúrgica. Pero he sentido más miedo aún, cada vez que Mar salía sola de casa. Me daba pánico porque la falta de respeto que desgraciadamente abunda en la sociedad, le hacía más vulnerable al  riesgo de sufrir una grave agresión irreversible. Al mismo tiempo, me alegraba ver que salía del aislamiento y la profunda tristeza en que vivía, sobre todo durante los últimos años, en los que estuvo a punto de quitarse la vida más de una vez.

El camino que recorrimos juntas, fue difícil, muy difícil, y hubo algunos encontronazos puntuales por  desacuerdos en su forma de ver, hacer y decir las cosas, (nadie es perfecto), aun así, respeté sus decisiones. Lo importante es que siempre pudo más el cariño, hemos estado juntas y siempre que ha necesitado mi ayuda he intentado dársela.

                  



Me van a permitir que le dedique a ella, mi hija Mar, las últimas palabras.
Mar, cariño, quiero decirte públicamente que me siento orgullosa de ti por tu nobleza, tu esfuerzo y tu tesón ante las adversidades.
¡Eres una Gran Luchadora!  


Emi Toranzo



El Gran Día. Presentación: La Transición De Una Española Transexual

Invitación

                                                                 


Presentación del libro autobiográfico 
La Transición De Una Española Transexual.
Día 28 de Junio 2105.  

Gracias al COGAM ( Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid) y en particular a la secretaría del área Transexual Carmen Vilches y la Vocal Violeta Herrero, pudimos organizar el acto de presentación en la sede de este colectivo LGTBI situado en la C/ Puebla Nº9.






En la presentación, en la mesa de los ponentes se encontraban de Izquierda a derecha;
Paco Melero, redactor jefe de Editalo.Contigo, África Pastor Vicepresidenta de la Fundación Daniela y autora del maravilloso libro testimonial "EL LIBRO DE DANIELA", yo (Mar Toranzo) e Isidro García Nieto Trabajador social y sexólogo, trabajador social del PIAHT y gerente de la fundación Daniela y asistente social en el programa de atención a Gays, Lesbianas, Transexuales y Bixesuales de la comunidad de Madrid.

Aunque la presentación estaba anunciada a las 12:30 am, media hora antes ya había gente en la puerta esperando. La sala se llenó, todas las sillas estaban ocupadas, había gente de pie al fondo y algunas personas se marcharon porque no quedaba espacio, a pesar de que tuve que reducir la lista de invitados en los últimos días porque temía que el aforo fuera ámpliamente superado y eso supusiera un grave problema para todos en un día tan señalado.





Yo estaba visiblemente nerviosa, casi todos los invitados más importantes acudieron a la presentación, gran cantidad de mecenas que aportaron al proyecto de crowfunding para la edición, representantes de colectivos LGTB, grandes amigos...

                                Carmen Vilches, Nieves Guerra y  Paco Melero


Primeramente Carmen Vilches dijo unas palabras agradeciéndome el trabajo y mi esfuerzo por la visualización de la T del colectivo LGTBI. Seguidamente mi editor Paco Melero habló de como llegó el libro a sus manos, la emoción y el placer que sintió trabajando en la corrección  del texto y la implicación emocional que esto le produjo. Seguidamente Isidro García expuso brevemente las circunstancias en las que me conoció y mi asistió como profesional y amigo y comentó algunos datos y reivindicaciones por y para las personas transgénero y agradeció mi labor y el contenido de mi autobiografía. 
A continuación la guapísima y dulce África pastor madre de una niña transexual intervino exponiendo con enternecedoras palabras lo mucho que le había conmovido mi historia dándome las gracias por mi esfuerzo por la visualización de este colectivo regalándome un ramo de flores precioso junto a un fuerte, cálido y efusivo abrazo entre los aplausos de los asistentes, que no solo correspondí desde el cariño, respeto y admiración que siento hacia ella, también me emocionó.





Por último Paco Melero y Nieves Guerra de Editalo.Contigo dieron paso a mi turno. Yo estaba apunto de colapsar de emoción, de excitación y de nervios. Había llegado ese momento por el que algunas personas llevábamos muchos meses trabajando duro y en las últimas semanas la marcha se había tornado especialmente intensa. En parte estresante por la cantidad de preparativos y la vez cargada de emociones y  sensaciones que apenas me habían dejado conciliar el sueño en los días previos.

Cuando  comencé a hablar, expresé mi nerviosismo ante todos los asistentes y expuse lo que me había preparado. Según iba narrando me sentí repentinamente más a gusto y relajada. No se si sería por lo bien acompañada que estaba, por el silencio y la atención que reinaba en toda la sala, por las manos de Isidro que me me sujetaban, por la mirada plácida y dulce con la que África me miraba, o porque sabía que estaba rodeada de gente que me quería, empezando por la primera fila con mi madre y  mi gran colaboradora durante todo este trayecto, mi prima Cristina.


Esta fue mi exposición:


"Hola a todos, soy Mar Toranzo. 

He intentado ensayar este discurso, pero Tengo que confesar que estoy un poco nerviosa. No estoy acostumbrada a hablar en público y muchos de los que me conocéis sabéis perfectamente, que me sería mucho más fácil desnudar mi cuerpo bailando delante de la multitud, que desnudar mi alma hablando ante tanta gente. Pero una vez llegada hasta aquí, intentaré hacerlo lo mejor que pueda, como siempre he intentado hacer las cosas a lo largo de mi vida.

Lo primero que quiero hacer es agradeceros a todos vuestra presencia, contar con todos vosotros tiene un significado muy especial en este día tan señalado he importante para mí. Muchos de los que hoy estáis aquí sois protagonistas en mi autobiografía, actores principales y secundarios que de una u otra manera me habéis acompañado, apoyado y ayudado durante esta difícil y trabajosa travesía que ha supuesto para mi realizar y completar mi tan necesaria y esperada transición física, para después, plasmarla en un libro.

Algunos de los que hoy estáis aquí me animasteis a relatar mi experiencia, mientras a lo largo de este dilatado proceso escuchabais; las trabas administrativas, las humillaciones sociales y las anécdotas almodobarianas que me iban sobreviniendo mientras intentaba alcanzar de la manera más honesta la meta de mi propósito.

La primera razón que me movió a realizar este proyecto, es la de visibilizar la realidad de uno de los colectivos más desprotegidos, ignorados, despreciados y con más riesgo de exclusión social de nuestra comunidad. El colectivo Trans.

Muchas de las personas que hoy están aquí, y otras muchas que defienden los derechos por la igualdad y el reconocimiento social de las personas como yo, creemos firmemente que es necesario que se conozcan historias como la mía, para que dejemos de ser invisibles, para que la gente que desconoce esta realidad entienda un poco mejor el sufrimiento los problemas y los efectos que producen en las personas, negarles su verdadera identidad de género. 

Con mi historia Intento dar ejemplo e información a la comunidad trans y a la sociedad en general, transmitiendo esperanza y positividad a través de mi experiencia, de mi lucha, de mi dolor, pero también a través del logro, del triunfo y de la felicidad que me ha portado la meta alcanzada. 

En mi caso, aparte de mi madre, pocas personas de las que me rodean saben verdaderamente lo dificultoso y tormentoso que puede suponer transitar en una edad avanzada. Por eso he plasmado mi privacidad, mis vivencias y los numerosos obstáculos con los que me encontré. Con el propósito de intentar que otras personas lo tengan menos difícil de lo que yo lo tuve y a la vez crear conciencia social, pues somos parte indisoluble de esta sociedad. 

Para apoyar a organizaciones como La Fundación Daniela y que se ayude a los menores trans desde la infancia y la adolescencia. Para evitar un padecimiento que no desearía ni a mi peor enemigo pues yo puedo constatar desde mi realidad que con mucho tiempo y esfuerzo podemos llegar a controlar lo que hacemos y decimos en cada momento. Podemos fingir lo que queramos, pero ni con 30 años conseguí, ni con 300 más lograría, cambiar lo más mínimo la naturaleza de mi ser, lo que siento y he sentido siempre dentro de mí, mi verdadera identidad de género.

También intento agradecer con mi testimonio a las nobles y generosas personas que se prestaron tan gentilmente, en algunos casos dándome cariño y apoyo moral y en otros casos, también desde el cariño y la compasión… me prestaron el apoyo médico y profesional que se me negó desde la administración pública de mi país. Esa que me abandonó casi al final de este duro trayecto, a pesar de estar obligados por ley a asistirme y prestarme ayuda, y que fueron los que se comprometieron a hacerlo, los que debían hacer prevalecer mis derechos constitucionales.

Por eso quiero daros las gracias a todos los que me habéis ayudado de manera tan generosa y acogedora a que hoy sienta en armonía y consonancia mi cuerpo y mi mente, eso me ha hecho más que feliz, eso ha conseguido que viva mi propia vida y dejar de fingir la del sexo que se me asignó al nacer. A mi madre, a mi primita Cristina, a mi familia, a mis amigos, a tantos luchadores de los derechos por la igualdad social y con los que aquí contamos hoy con su grata presencia. Grandes ejemplos como Isidro García Nieto, África Pastor, Violeta herrero, Carmen Vilches, Cristina Jimenez y tantos otros representantes y defensores de los colectivos LGTBI de este país… A todos los mecenas que aportasteis ayudando a financiar este proyecto de edición. A la editorial Edítalo.contigo, porque les confié mi obra que es mi corazón y lo han tratado como si estuvieran dentro de él.

Quiero nombrar personalmente por su humanidad y por su caridad aquellos profesionales de la medicina privada de este país con los que tuve la suerte de toparme y que fueron los que me tendieron la mano. Haciendo honor al juramento hipocrático que confirmaron en su vocación por formarse como expertos de la salud, juramento que basa el compromiso del médico en actuar siempre en beneficio del ser humano….

A la clínica Ceta de Leganés del grupo medicentro, con todos sus trabajadores y profesionales desde la gerencia, la administración y los fabulosos médico especialistas a las auxiliares de enfermería y recepcionistas.

Al cirujano Moises Martín Anaya, su secretaria Ester Blanco y su gran equipo médico, Sólo mediante el rigor, la profesionalidad y la experiencia se puede conseguir esa calidad y esa EXCELENCIA.

Al cirujano Jesus Lago óliver, su secretaria la doctora Sara Vázquez y su gran equipo de profesionales, los que transformaron aquello en lo que la naturaleza erró, convirtiéndome genitalmente en la mujer plena y satisfecha que me siento hoy.

Yo puedo dar fe, que estas personas han cumplido con fidelidad este juramento… y siempre estaré en deuda con todos vosotros..

Por último quisiera decir que este libro está escrito con la intención de devolver parte de la felicidad que se me ha otorgado y aportar mi granito de arena por una mejor concienciación y respeto social… desde el coraje, desde la experiencia, desde el orgullo y la dignidad que ahora siento y antes no tenía.

Otra sociedad más tolerante, transigente e igualitaria no solo es imperiosa y necesaria, es posible y será mucho más beneficiosa para todos, porque las personas que logran ser felices hacen felices a los demás.

Muchas gracias a todos."


He actuado muchas veces ante un publico alborozado, pero jamás antes había recibido tan sonados aplausos y menos durante tanto tiempo. Experimenté una intensidad emocional indescriptible que no lograría expresar con palabras. Recuerdo que agarré la bandera del "orgullo Trans" (que mi prima Cristina me trajo desde Málaga)  y me puse a dar saltos enarbolando el signo de mi dignidad en una exaltación espontánea provocada por el entusiasmo y la emoción.




Para finalizar hubo un turno de preguntas y comentarios por algunos de los presentes. En concreto quiero resaltar una pregunta de una asistente a la presentación que quiso saber que puntos en común podíamos compartir entre África Pastor, madre de una niña Transexual y Yo una mujer que realizó la transición en la madurez. Esa pregunta me pareció muy interesante. Si conseguimos que la realidad de los niños Trans sean coma la de la vivencia que África Pastor expone de manera tan tierna y natural, en su libro publicado "El Libro de Daniela" que es, en realidad, un arma para luchar contra la ignorancia ( África denuncia en este relato el vergonzoso silencio que existe ante la realidad de los niños transgéneros, la negación máxima del principio fundamental de los derechos humanos), desde el punto de vista de una madre que lucha fervientemente por comprender y ayudar a su hija por encima de lo inconcebible de su realidad, la terrible mezcla de intolerancia e incomprensión social y la nula ayuda gubernamental.

Si yo hubiera nacido en esta época y mi madre hubiera contado con la información a la que esta gran mujer consiguió acceder en su incansable búsqueda por la felicidad de su hija, no hubiera tenido que contar esta historia ni sufrir lo indecible para llegar hoy hasta aquí. El mismo testimonio de África es espigósamente conmovedor.




Una vez acabado el turno de preguntas y reflexiones, se pasó a la entrega de libros para todos aquellos que aportaron en el proyecto de crowfunding para la edición del libro, la venta de los mismos, la firmas, las dedicatorias, las felicitaciones, las fotos...
















Por último quisiera añadir, que fue una pena que todos los numerosos medios de comunicación que fueron informados de este evento (fuera de los relacionados con los colectivos LGTBI) ignoraran la invitación y ni siquiera se dignaran a contestar. Produce tristeza que una historia como esta de superación personal, un ejemplo de lucha para animar y concienciar socialmente por la igualdad, el respeto y la dignidad de las personas transgénero, sea desoída y rechazada de antemano por aquellos cuya obligación ética y profesional es la de informar y sacar a la luz  hechos relevantes que animan y ayudan al avance de una sociedad más diversa, más plural, más solidaria, más equitativa... !Para todos!, aún así;


!ES NUESTRO DERECHO!


!LEY DE DERECHO DE AUTODETERMINACIÓN DE GÉNERO YA!





Mar Toranzo


Ya disponible también en la mítica librería Berkana.
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ADELANTO DE LAS PRIMERAS PÁGINAS DEL LIBRO "LA TRANSICIÓN DE UNA ESPAÑOLA TRANSEXUAL"


Siempre supe que era una niña encerrada en el cuerpo de un varón, eso nadie me lo podrá discutir jamás, es algo que todos los niñ@s Trans saben desde que empiezan a razonar y tienen conciencia de ello, aunque no sepan explicarlo con palabras, lo expresan con su actitud.
Aquí os dejo un  adelanto de las primeras páginas de mi autobiografía, empiezan con mi infancia.
Espero que os guste.




E d i t o r i a lE 
EdítaloContigo 
                                  Quiero tener un recuerdo muy especial para mi madre.   
Sin su apoyo y su coraje jamás hubiera conseguido ni realizar  
el cambio ni escribir este libro.  
Ella me ha dado la vida dos veces…




Primera edición: Junio, 2015
© Mar Toranzo, 2015
© Editorial Editalo.Contigo, 2015
www.editalocontigo.es info@editalocontigo.es
ISBN: 978-84-944057-7-8
© Fotografía de portada: Nieves Guerra

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro español de derechos reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.





ÍNDICE 
                             PRÓLOGO.................... 11
              A TRAVÉS DE ESTAS PÁGINAS.................... 15
                     LA TRANSEXUALIDAD.................... 17
              INFANCIA Y ADOLESCENCIA.................... 21
                            EL DOLOR.................... 25
          EL DESPERTAR DE LA JUVENTUD.................... 43
                 MI PRIMERA CONFESIÓN.................... 57
                        EL INCIDENTE.................... 59
          HE TOMADO UNA DECISIÓN.................... 63
    PRIMEROS PASOS PARA TRANSITAR.................... 67
         LA EVALUACIÓN PSICOLÓGICA.................... 77
          TEST O PRUEBA DE VIDA REAL.................... 81
  DURANTE LA EVOLUCIÓN PSICOLÓGICA. EL PELO............... 87
                         TRASPLANTE CAPILAR.................... 89
                  LÁSER FACIAL Y CORPORAL.................... 93
         TERAPIA DE REMPLAZO HORMONAL.................... 97
                    PRIMERAS CIRUGÍAS.................... 109
                     LA METAMORFOSIS.................... 117
                     SIN VUELTA ATRÁS.................... 125
                       EL EQUILIBRIO.................... 129
                 CAMBIO DE NOMBRE.................... 135
                               LA VOZ.................... 141
          ¿QUIÉN O QUÉ CREÉIS QUE SOY? .................... 145                     
NOMBRE DEFINITIVO EN LA DOCUMENTACIÓN.................... 157
                  LA GRAN DECEPCIÓN.................... 163
                       TRANSEXUALIA.................... 171
             UNA LUZ EN EL CAMINO.................... 177
                    OTRA DECEPCIÓN.................... 183
                        EL DRAMA.................... 191
          LA MUERTE DE GUILLE.................... 199
  DESDE LA CONSEJERÍA DE SALUD.................... 201
                  GOLPE DE GRACIA.................... 205
                      DESESPERADA.................... 211
CIRUGÍA DE RECONSTRUCCIÓN GENITAL EN PERSONAS CON
DISFORIA DE GÉNERO. LA MUJER TRANSEXUAL................... 223
                          LIBERACIÓN.................... 231
                     PRIMERA NOCHE.................... 235
                         PRIMER DÍA.................... 239
                     SEGUNDO DÍA.................... 243
                      TERCER DÍA.................... 245
             EL PRINCIPIO DEL FIN.................... 247
               LAS DILATACIONES.................... 257
              EMPEZANDO A SALIR.................... 263
       PÉRDIDA DE LA VIRGINIDAD.................... 267
                        EL PLAN.................... 277
                      RIPPLING.................... 281
                 A LA AVENTURA.................... 285
TRABAJO DE FIGURANTE DE SALA EN ITALIA.................... 299
                         DE REGRESO.................... 307
                PUNTO SIN RETORNO.................... 311
                           EPÍLOGO.................... 325
 AGRADECIMIENTOS ESPECIALES.................... 335 


A TRAVÉS DE ESTAS PÁGINAS

Esta es mi historia, contada en primera persona desde la propia experiencia personal; tal como yo la he vivido y tal como he podido sentirla. Aunque pueda resultar parecida, en algunos aspectos, a otras vivencias, nunca se vive dos veces la misma historia. Se pueden albergar rimas parecidas, pero jamás serían el mismo verso.

Con este testimonio, que es el mío, intento facilitar información, aclarar malos entendidos, romper estereotipos y así una larga lista de prejuicios e ignorancia. También quiero ser agradecida con las personas encontradas en mi camino y que me ayudaron moralmente; todas las que se involucraron personalmente conmigo. Pero sobre todo pretendo que mi esfuerzo, sufrimiento y sacrificio valga de algo a otras personas, a ser posible tanto como lo ha valido para mí misma. Porque ha sido demasiado esfuerzo, demasiado sufrimiento y demasiado sacrificio para que ese derroche de energía quede en el vacío o en el silencio y el tiempo de lucha en el olvido. También quiero que esté en el tiempo del triunfo y a la altura de la meta alcanzada.

Creo que es el primer testimonio real contado por «una mujer transexual española». Este testimonio abarca desde la infancia hasta el final de la transición y está descrito con toda clase de detalles. Se puede considerar un documento informativo sobre tratamientos y cirugías a la vez que una historia real, llena de experiencias y anécdotas.

¡Ojalá mi historia pueda concienciar a la gente y disminuya la in-tolerancia! Hay que desterrar la discriminación familiar, social y laboral a la que nos vemos sometidas las personas de mi colectivo. Por eso yo voy a dar la cara, la doy por todas las personas transexuales. Y lo hago porque no tengo nada de qué avergonzarme y porque tengo mucho que contar. ¡Ojala consiga que otra persona transexual lo tenga un poquito más fácil de lo que lo tuve yo! ¡Ojalá alguno de los que parecen no entender nada entiendan algo! Si eso ocurriera, este sería mi legado; un legado tan costoso… creo que cargado tanto de sensibilidad como de humanidad.

Soy una mujer en cuerpo y en mente, pero no siempre fue así. He tenido que «currarme a sangre y fuego» lo que la mayoría de las mujeres llevan «de serie». Si tenemos en cuenta que he realizado esta transición completa en menos de cuatro años, considero seriamente que ha sido una proeza haberme mantenido mentalmente equilibrada. Transitar bajo el umbral de esta flor carnívora que es nuestra sociedad tiene su desgaste emocional, psicológico y sentimental. Además puedo decir que lo he llevado a cabo sin acceder a medios ilícitos o a través de la prostitución, contando con muy escasos apoyos económicos, tanto propios como ajenos.

En esta narración escribo muchos de mis pensamientos, expuestos tal y como los sentía. Ello es posible gracias a que los plasmaba en las carpetas del colegio, del instituto, en papeles sueltos… Aún conservo este tesoro testimonial en mi poder. Hoy, lo puedo decir con conciencia de mí misma, soy parte de todo aquello que me encontré en mi camino, parte del lugar al que ese camino me llevó al decidir recorrerlo con valentía.

Antes eras un bombón, ahora eres la bomba”
         Cristina Jiménez Molina                                                                                            Secretaria de Transexualia en Madrid

                                                                                                                                               


LA TRANSEXUALIDAD

Hay más mujeres que hombres en este mundo y a muchos niveles de realidad —los médicos hablan, por ejemplo, de al menos dos casos de personas que desean transitar de hombre a mujer por cada caso que lo hacen de mujer a hombre. Hay personas transexuales de todas las edades, latitudes y clases sociales. Hay personas universitarias y también con baja formación académica; prostitutas y personas que son abogadas, empresarias o empleadas; las hay adolescentes y ancianas.

Como ejemplo clarificador, a la hora de introducirnos en el sentir de una persona transexual, nos tendríamos que imaginar que cada día, al mirarnos al espejo, nuestra cara, nuestro aspecto o nuestros genitales son los del sexo contrario. Usted es un hombre o una mujer, pero su cuerpo tiene los atributos de una mujer o los de un hombre. En casa y en la calle todos nos tratan como lo que no somos y nuestra palabra no sirve, porque salta a la vista lo que parecemos, eso que nos empeñamos en negar, la evidencia social. Con ello con-viven veinticuatro horas al día cada día (valga la redundancia), y durante muchos años, las personas transexuales.

Son menos, pero más convencidas. O al menos tienen más facilidad para adaptarse a su nueva identidad sexual tras pasar por el quirófano. La responsable del servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario La Paz, en Madrid, así lo asegura. Indica que aunque no existen estudios que expliquen la razón de una mejor adaptación de las mujeres a su nueva condición de hombres, tras la operación de reasignación de sexo, la psiquiatra aventura que podría tratarse del tipo de vida que unos y otras llevan tras la intervención quirúrgica. Mientras las mujeres que pasan a ser hombres suelen llevar una vida discreta, una gran parte de los hombres que se sienten mujer forman parte del mundo del espectáculo o de la prostitución, generando ello mucho mayor estrés y ansiedad.

Pocos colectivos están tan dispersos, marginados y desprotegidos como el colectivo transexual. No hay apenas apoyo entre las propias chicas transexuales; no existe la unión ni la colaboración, ni de lejos, que existe entre los homosexuales. Y esto no será por la falta de nuestra diversidad sexual, ya que solo el 25% de las chicas transexuales nos consideramos heterosexuales, otro 50% se considera bisexual y el 25% restante son hombres que realizan una transición a mujer sintiéndose lesbianas (no puedo imaginarme lo difícil que tiene que ser para un hombre explicar en su entorno familiar, social o laboral que está cambiando de sexo a mujer porque se siente lesbiana). Además, es muy curioso que no conozca, ni siquiera de oídas, un solo caso de mujer que cambie de sexo a hombre porque se sienta un hombre homosexual.

Irene, la psicóloga especialista de Transexualia, me explicó por qué no había la misma unión en el colectivo transexual como en el de los homosexuales o las lesbianas. Las personas transexuales son un colectivo de tránsito, individuos cuya objetivo es cambiar al género al que pertenecen. Una vez conseguido este propósito dejan de considerarse transexuales para fundirse con el resto de la sociedad con su nueva identidad de género. No es como en el caso de los gais y lesbianas, ellos sí forman colectivos solidarios de por vida, ya que siempre pertenecerán al mismo grupo.

Si en esta sociedad cambias de sexo y quedas muy bonita, las mujeres te van haciendo el traje mientras los hombres se van dejando los ojos en ti. Pero si tu transición no es buena y no das el pego, eres objeto de burlas e insultos por la gente en cualquier lugar, en cualquier situación, en cualquier momento; como si fueras un criminal o como si no tuvieras derechos ni sentimientos. Esto crea una ansiedad y un estrés difícil de explicar. Sientes que tienes que estar continuamente alerta y a la defensiva. Se sufre lo que se ha venido a denominar Síndrome de Alerta-Vigilancia. Este síndrome es muy común en los cuerpos de seguridad, los soldados destinados en conflictos armados… y en mujeres transexuales.

Las personas transexuales que logran un cambio de imagen aceptable no suelen contar que han pasado dicho proceso. Muy al contrario, ellas suelen intentar pasar desapercibidas y llevar esa vida «normal» que siempre desearon. La mayoría de las chicas transexuales que recorren los foros buscando información al inicio de su proceso de cambio, esas que acuden a toda clase de colectivos y asociaciones para conseguir poner de acuerdo su mente y su cuerpo son las mismas que desaparecen, sin dejar rastro, tras su último paso en la transición. Yo no las juzgo ni carecen de mi comprensión, pero pienso que hacen flaco favor al resto del colectivo. Esto hace que pueda parecer que solo existen aquellas transexuales que llaman la atención por exceso o por defecto. Y es muy importante hacer notar que ni todas somos prostitutas ni todas vamos montando el circo.


¡He cambiado tanto y tantas veces de dirección, de nombre y de aspecto en los últimos años que ya no estaba segura de sí era una espía, una terrorista, una agente secreto o una mujer transexual!
Las numerosas anécdotas y sucesos que relato a lo largo de mis vivencias son solo una ínfima parte de cuanto me ha acontecido en este dilatado proceso.
Lo que retenemos en nuestra memoria es una mezcla de lo que hemos vivido realmente y de lo que hemos sentido emocionalmente al vivirlo. Este recuerdo se va trastocando y matizando con la distancia y con el tiempo. Es como cuando nos encontramos, después de muchos años, con alguien con el que hemos interactuado en algún momento de nuestra vida hasta ahora; tal vez no recordemos su nombre ni el lugar donde le conocimos, pero recordaremos en-seguida, e inconscientemente, las emociones que esta persona nos hizo sentir. A esto es a lo que se le llama memoria emocional. Creo que algo parecido sucede con los recuerdos en general.

Yo intentaré ser lo más objetiva posible con mi historia, aunque siempre dentro de la subjetividad irrenunciable que implica mí memoria emocional, de la fidelidad que me debo a mí misma y a mi experiencia.


 INFANCIA Y ADOLESCENCIA
Nacemos iguales, desnudos, sucios, con frío, mojados, asustados y hambrientos… Para la mayoría, este es el final de la equidad.


Al principio no entendía nada. Yo nací en los primeros años de los setenta en Madrid, en el distrito de Chamartín. Allí mismo fui bautizada.





Mi infancia transcurrió en una España posfranquista. Mi país natal estaba dominado por la intransigencia de la moral eclesiástica, el machismo y la intolerancia, tanto la homofóbica como la transfóbica. Fui la tercera de siete hermanos, tres varones y tres féminas. Físicamente era muy parecido a mis hermanos, aunque psicológicamente me identificaba con mis hermanas. Así era yo… afeminado, amanerado y muy tímido. A mí me gustaba saltar a la comba, me ilusionaba jugar con muñecas y disfrutaba estando en compañía de otras niñas. En mi imaginario secreto diría: otras ni-ñas… como yo.






No recuerdo haber sido capaz de pegar una patada a un balón de fútbol y conseguir que este fuese en la dirección que pretendía. A menudo, en los recreos del colegio, me quedaba sola ya que no me gustaba jugar al fútbol. Además de un disgusto, aquello suponía una humillación para mí, los capitanes de equipo se ponían a elegir jugadores y yo solo jugaba si éramos pares. Ni siquiera valía para árbitro, no entendí nunca lo que era un fuera de juego. Es más, hasta hace bien poco pensaba que travesaño era un famoso portero que las paraba todas.
Pronto, en las peleas domésticas de casa, mis propios hermanos empezaron a adornarme con toda clase de improperios referentes a mi falta de masculinidad: mariquita, maricón, marica de playa, niñata, nenaza... Estos insultos enseguida fueron copiados por otros niños del vecindario, del barrio, de la escuela, de las clases de catequesis, de Judo... a veces la crueldad de los niños arde y quema como la pólvora.    


  Cuando eres un niño oyes aquello de que tus problemas no son nada comparado con lo que te espera de mayor, que son tonterías. Sin embargo yo jamás he dejado de sentir, a pesar de haber crecido, aquel mismo escalofrío de impotencia, indefensión y miedo que experimenté en la infancia. 



Mis tres hermanos varones tenían cada uno un talento innato que les hacía sobresalir muy por encima del resto de los niños y también muy por encima de mí. En realidad yo solo sobresalía, a la legua, por tener más pluma que un gallinero. Lo primero no me pesaba, lo segundo mucho. Mi hermano mayor era un gran deportista en general y fantástico futbolista en particular, además de un estudiante sobresaliente. El segundo de mis hermanos era un niño con un gran talento para la escritura y la improvisación. Al acabar la escuela primaria ganó el premio literario Rafael Alberti, recibido de manos del mismísimo Enrique Tierno Galván. El más pequeño de los chicos contaba con un sentido del ritmo fuera de lo común, bailaba break dance como los mejores profesionales y siempre tuvo madera de líder entre sus numerosos amigos.

Luego estaba yo, que en lo único que tenía éxito era en no encontrarme el talento por parte alguna. Intenté ser un atleta, como mi hermano mayor, pero a pesar de entrenar todos los días durante años jamás conseguí quedar primera en los campeonatos de Cross de mi categoría. Mientras tan-to, mi hermano mayor ganaba siempre la medalla de oro. In-tenté igualmente bailar como lo hacía mi hermano pequeño, pero a su lado yo era invisible. Las comparaciones eran… odiosas. También escribía a escondidas, pero nadie lo sabía porque solo lo hacía para mí. Plasmaba en papel lo que «no entendía», lo que «no hablaba» y lo que «sí sentía».                       



Así llegué a escribir mi primera poesía, y esto fue después de comprender dos cosas. La primera es que yo era una niña. La segunda cosa que aprendí era que el mundo jamás lo entendería. Me vi incapaz de confesar esa terrible realidad, una realidad que no tenía manera alguna de cambiar. Aquella primera poesía se titulaba el dolor.



EL DOLOR

Si el dolor pudiera palparse, y tú me acariciaras, 
 sentirías la aspereza de mi piel como si de esparto se tratara. 
 Si el dolor pudiera olerse, y tú me olieras, 
 sentirías el hedor que emana de mi piel, 
 pues este sufrimiento está marchitando mi ser. 

Si el dolor tuviera gusto, y tú me besaras, mis besos helarían tu boca convirtiendo tu saliva en escarcha cristalizada. 

Si el dolor pudiera oírse, y tú me escucharas, 
ensordecerías al instante al oír el grito doloroso de mi alma. 
Si el dolor pudiera verse, y tú me observaras, verías mi cuerpo desangrarse, pues todos mis poros sangran lágrimas. 

         

  

ENTREVISTA EN ONDA ARCOIRIS 26/O6/2015


TRANSFORMACIÓN DE UNA TRANSEXUAL: CRÓNICA DE MAR TORANZO




Fecha: 26/06/2015
Programa: Entrevista

La RAE define transexual como una persona que se siente de otro sexo, y que adopta sus atuendos y comportamientos. De aquella que mediante tratamiento hormonal e intervención quirúrgica adquiere los caracteres sexuales del sexo opuesto.

Hablamos con Mar Toranzo quien nos cuenta su historia como mujer Trans “mi historia se define de una forma mucho más complicada”


Su infancia transcurrió en una España posfranquista. Su país natal estaba dominado por la intransigencia de la moral eclesiástica, el machismo y la intolerancia, tanto la homofóbica como la transfóbica. De pequeño afirma “era afeminado, amanerado y muy tímido. A mí me gustaba saltar a la comba, me ilusionaba jugar con muñecas y disfrutaba estando en compañía de otras niñas”

Entre las peleas domésticas de sus propios hermanos empezaron a insultarla con toda clase de improperios referentes a su falta de masculinidad: mariquita, maricón, marica de playa, niñata, nenaza... Estos insultos enseguida fueron copiados por otros niños del vecindario, del barrio, de la escuela, de las clases de catequesis, de Judo... a veces la crueldad de los niños arde y quema como la pólvora.

Mar Toranzo es autora del libro La transición de una española transexual. No solo es autora si no también es la protagonista del mismo. En 2012 más de 3000 personas españolas vivían con un sexo que no sienten como propio. Y esto es algo que pica y se extiende, no solo en España, sino que en el mundo entero.

En ondaarcoíris.com creemos que es una pieza fundamental para entender al colectivo LGTB de hoy y sus luchas.

“Yo soy Mar, y esta es mi historia”. Escucha el podcast.

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