Acoso colectivo y sexual, transfobia... persecución y derribo.

Esto que relato, fue así de real, fue así de fuerte y sobre todo, fue así de duro.
Propongo a cualquier asociación, colectivo o medio de comunicación interesado, poder evidenciar la veracidad de esto que cuento. Me gustaría un día, ir por la calle con un micrófono y una cámara para que el mundo pueda visualizar la cruda existencia de algunas vivencias que tenemos que soportar (las mujeres biológicas en general y la mujeres "Trans" en particular) y demostrar que a veces la realidad supera a la ficción.

Hace una semana salí sola por la noche a una discoteca al centro de la capital a las 23:30. Una relaciones públicas iba a presentarme a unas personas en una discoteca  para trabajar como chica de imagen en una sala. Se me recomendó que fuera explosiva, pero no ordinaria, que llamara la atención, pues se supone que en eso consistía el trabajo que me estaban ofreciendo y además se me sugirió que llevara tacones altos.
Cuando estuve en Italia el año pasado aprendí en el país de referencia del mundo de la moda y según me explicó un representante de figurantes de sala, que las mujeres que van escotadas deben llevar la parte de abajo larga y si llevas minifalda, debes ir tapadita de arriba.

Después de probarme varios modelos decidí ponerme un vestido que me regaló mi gran amiga desde la adolescencia Marta. Me hice unas fotos en el espejo del recibidor de mi casa antes de salir, aunque las fotos salieron  borrosas creo que cumplen con la intención de visualizar la imagen del vestuario.



Hacía mucho tiempo que no salía con unos tacos tan altos a la calle. En un principio pensé en llevar los zapatos en el bolso pero no tenía ningún otro zapato plano que pegara con ese vestido y además en el bolso que llevaba no cabían.  Esos tacones junto con la plataforma de los zapatos me elevaban 11 centímetros, por lo que mi altura era de 1,85. Puede que fuera llamativa y más aún para ir en transporte público, pero yo veo a muchas chicas vestidas mucho más ligeritas, con mini short, en top, casi como si fueran en bikini y no veo que causen esa expectación. Además, era un sábado por la noche.


                                                             Acoso colectivo
Me monté en el tren de cercanías y aunque hasta entonces notaba como la gente me miraban especialmente más de lo normal, no había tenido problemas. En la siguiente estación, seguida a la que me subí, entró un grupo de chicos que celebraban una despedida de soltero. Eran unos treintañeros medio borrachos montando escándalo con pitos, disfraces y botellas de alcohol entre las manos. En cuanto uno de ellos me echó el ojo y avisó a los demás de mi presencia, empezaron a vitorearme, a vocear que allí estaba la chica del estriptis y tonterías así.

"Si hay algo en este mundo que me ponga más enferma que la estupidez, es un estúpido que alardea pública y orgullosamente de serlo"


Yo no les miraba y seguía sentada trasteando con el teléfono como si la cosa no fuera conmigo. Uno de los chicos (que debía ser el graciosillo del grupo) se acercó hasta mí y me preguntó (en voz alta para que sus amigotes lo escucharan bien); -¿como te llamas morena?, ¿donde vas tan sola?, ¿eres cubana o colombiana?... le miré con cara de pocos amigos, pues su impertinencia y su aliento a alcohol me molestaban. Entonces me levanté y me fui hacia otro vagón. Al levantarme, el quedó a la altura de mis hombros y entonces empezaron los insultos. !ese un tío!, !ese tiene más pelotas que un parque de bolas!, !Manolo!..


No les hice ni caso, eran muchos, estaban borrachos... pero  me sorprendió que se ensañaran de esa manera sobre mi identidad de género. Hacía mucho tiempo que no vivía esa sensación viajando en transporte público, desde poco después de acabar mi transición, creo. Según iba cruzando los vagones para alejarme de esos maleducados, la gente o se iba quedando en silencio o  susurraban dándose codazos y señalándome, mirando absortos como niños que contemplan un desfile de gigantes y cabezudos.


Me senté en otro vagón cerca de dos chicas españolas que estaban sentadas juntas e iban acompañadas de un amigo suyo que estaba sentado frente a ellas. Debían tener poco más de veinte años. Las chicas me vieron llegar y nada más sentarme empezaron a decirse cosas al oído mientras me miraban y se reían de manera descarada. No parecía que se rieran con ganas, si no con malicia, intentando hacerse notar y conseguir que yo lo notara. El chico que las acompañaba, que estoy segura que era gay (eso en como un radar o un sexto sentido que solo los gays y la gente que a tratado mucho con ellos percibe con claridad sin necesidad de hablar), este muchacho, les llamó la atención seriamente a sus amigas varias veces, llamándolas a capítulo, eso, y mi mirada directa, fija y seria hacia ellas como diciéndolas;- os voy a meter el tacón por la boca y os va a salir por allí donde nunca os ha dado el sol... hizo que se cortaran, dejaran de reírse y no se atrevieran ni si quiera a volver a mirarme el resto del camino. 


"Si en este país los idiotas y las envidiosas fueran flores, viviríamos una eterna primavera"
                                                          
                                                                 Acoso sexual
El chico que estaba sentado a mi lado y que estaba a lo suyo con su móvil,  nada más verme pareció que le habían congelado (creo que era de origen magrebí y aunque solo le miré directamente al sentarme, reconozco que era extremadamente guapo). Quitando que los que estaban alrededor no dejaban de mirarme como si fuera un cartel publicitario lleno de neones, no pasó nada más hasta que llegué a la estación de Atocha. Me levanté y bajé del vagón para salir de la estación. El chaval que iba  sentado al lado y  me había venido observando fijamente como quien ve una aparición (que no debía tener los 18 años) se bajó detrás de mi. Apenas había dado unos pasos se posicionó a mi lado y me preguntó directamente; -¿ Te vienes conmigo al baño y me la chupas? Tuve que mirarle dos veces para creerme lo que me estaba diciendo y la manera tan directa y descarada de preguntármelo. Al principio tartamudee con la mayor cara de incrédula que podía poner diciéndole y sin dejar de andar; ¿que?, ¿que?, ¿ que te pasa a ti?, ¿eres así de subnormal siempre, o es que tus  padres son hermanos? Seguí andando y el chaval muy chulito me dice;- venga anda, no te hagas la dura, que me he bajado dos estaciones antes por ti,  ¿a que te gusto? Apreté el paso y siguió insistiendo hasta que se cansó.



                                                                Persecución
Antes de pasar por las taquillas de salida, ya tenía a otro tío pegado a mi. Este era un señor con un claro problema de obesidad y aunque yo caminaba con más de diez centímetros de altura por los tacones que llevaba, él iba persiguiéndome demasiado pegado a mí con un sobre peso que deberían rondar los 100 kilos, además de no ser muy alto. No me costó dejarlo atrás, sobre todo cuando llegamos a las escaleras para salir de la estación, entonces le oí que jadeaba (supongo que por el esfuerzo de intentar alcanzarme). Cuando empecé a ganar distancia, se puso a llamarme;-! Morena! !bonita!, varias veces, pero ni siquiera me volví. Me voceó; -Al menos podías sonreír, !creída! que te estoy diciendo piropos...


Al salir de la estación eran las 12:30 de la noche. Caminando dirección desde el paseo de Santa Isabel hacia la calle Atocha, venían de frente una docena de jóvenes la mayoría chicas, en cuanto me vieron de frente, sus voces se volvieron susurros... 


Al llegar a mi altura, todos me miraban en silencio como si pasara una procesión. Al pasar a mi lado, apenas había andado unos pasos escuché unas risas escandalosas que provenían de esas niñatas, que por cierto, ninguna me llegaba a los hombros.

                                    NO HACE FALTA GOLPEAR PARA HACER DAÑO.
                                    LAS CRITICAS MALICIOSAS HACEN DAÑO.
                                    LAS MOFAS Y RISAS DESCARADAS HACEN DAÑO.
                                    LOS INSULTOS E IMPERTINENCIAS HACEN DAÑO.
                                    MIRAR, SUSURRAR Y SEÑALAR HACE DAÑO.



Seguí caminando deprisa mientras los coches que venían de frente me pitaban como si el Real Madrid acabara de ganar la copa de Europa. 

Llegué al paso de cebra para cruzar al otro lado de la glorieta del emperador Carlos V y el semáforo me pilló en rojo. Los dos primeros coches que llegaron (en el que iban varios hombres) se pararon y el que estaba más cerca de la acera abrió la puerta y me invitaron a subirme con ellos (entre ordinarias alabanzas a mi fisonomía) como si fuera una autoestopista que estaba haciendo dedo.

"Cuando eres un MALEDUCADO,estás insultando y menos preciando a tus padres, tu familia, recalcando la mala educación que  has recibido y mostrando el poco respeto que has aprendido"


Seguí mirando al frente, suspirando, ya cansada de tanto idiota. Cuando el semáforo se puso en verde y crucé, varios coches tocaron el claxon, otro me dio las luces largas. La poca gente que cruzaba me miraba con atenta intriga. 


No había andado más que unas docenas de metros (y aunque ya no miraba a nadie a la cara), me abordó un señor de avanzada edad muy bien vestido, con traje y me preguntó directamente; 
-¿muchacha?, ¿tienes trabajo?, ¿te interesa trabajar? 
Se había plantado delante de mi y tendría que rodearlo para evitarlo, pero esta vez  me paré y le contesté; 
-Si en un país con más de cinco millones de parados usted tiene que ir por la calle preguntando a desconocidas si quieren trabajar para usted, no me interesa saber de que trabajo se trata.
- No pienses nada raro guapa, me contesta, solo quiero ayudarte. -¿ayudarme? (le pregunto extrañada mientras reanudo mi camino) ¿tengo cara de necesitar ayuda?
-Eres una borde, me dice, a lo que le contesto mientras me alejo;- no soy borde es que


Continúo caminando hacia la calle atocha y dos chicos comienzan primero a chistarme y después a silvarme con pesada insistencia.


 Escuchando los vitoreos de esos dos, me cruzé con otros dos chicos que se pararon a mi altura y uno me dice; -guapa, !si fueras un helado te comería hasta el palo!


Estaba a punto de llegar a la sala donde había quedado, solo me faltaban unos cien metros pero confieso que ya estaba visiblemente agobiada y a mi se me nota claramente cuando estoy molesta . Me metí en una cafetería y sentada en una mesa situada en una esquina del café junto a la cristalera que daba a la calle me pedí una cerveza para relajarme.
Al otro lado de la cristalera estaba la terraza del bar y la mesa más cercana estaba ocupada por cuatro mujeres más o menos de mi edad que aunque estaban de espaldas me estaban mirando con la cabeza tan girada que parecían las niñas del exorcista. Estas no se reían pero me miraban como si yo acabara de escupir al lado de ellas, fija y descaradamente como si me estuvieran increpando. Las miré fijamente y sonriendo las enseñé el dedo corazón;

! Que os den!

En seguida las cuatro volvieron la cabeza, disimulando, como niños a los que se les ha pillado haciendo una travesura conscientes de que aquello que estaban haciendo está mal. Tienen que importunarme mucho para que me vuelva tan vulgar. 
Bajé unos escalones hasta el aseo de la cafetería donde me encontraba antes de seguir mi camino. Estando a punto de entrar en el lavabo de señoritas me abordó otro señor que estaba con unos amigos en la barra de aquel bar y que no habían dejado de mirarme y comentar entre sonrisas lascivas desde que entré. Me dice este señor apresuradamente y con cara de pájaro; -¿Perdona guapa?, ¿puedo hacerte una preguntita? A lo que yo le respondí; - Si quieres información llama al 010 cerrando la puerta de los aseos de mala gana.
Salí de aquella cafetería hacia la sala donde había quedado y al pasar junto a cuatro hombres maduros uno de ellos exclama en voz alta;-!Madre mía!, !Mira que pibón!, otro de sus compañeros comenta igualmente en voz alta;- !ese te pone la cabeza como el culo! Me paré en seco, medí media vuelta y me dirigí hacia el que creí que lo había dicho y le reprendí violentada; -No puedo ponerte el culo como la cabeza, pero de una sola ostia puedo ponerte la cabeza como el culo !PAYASO!
 -Relájate reina, me responde, que yo no he dicho nada. - Pues comunica el mensaje al que sea de tus amigos que lo ha dicho que estoy segura que tu también lo has escuchado.

Subiendo la calle Atocha pasé paralela a un fila de gente que esperaba a las puertas de una discoteca para entrar. Escuché algún que otro comentario pero seguí andando haciendo caso omiso. Al llegar a la altura de la puerta de entrada de este local nocturno se encontraban cuatro seguridad de la sala. A penas pasé al lado de ello uno empezó a vocear;-!Manolo!, !Manolo!, mientras sus compañeros le reían la gracia. De nuevo me di la vuelta y al que estaba más cerca de mi le pregunté como si nada hubiera escuchado;-Disculpa, ¿Como se llama esta sala? -"Moss", me contestó un poco sorprendido ¿Y qué número de la calle Atocha es este? Volví a preguntar. - El Nº125 me respondió. Gracias le dije. Solo lo preguntaba para saber donde  recomendar no salir de fiesta  jamás.


Si esto "seguratas" de discoteca van insultando a la gente que pasa por delante del local donde están contratados para velar por la seguridad de sus clientes, no quiero ni pensar como actuarán cuando dentro de la sala se encuentren con algún altercado. Pobre de los usuarios que asistan a divertirse en un sitio donde los que tienen que protegerles tienen el tacto y la educación de unos matones de barrio bajo.


Hacía tiempo que no me acosaban de esa manera, desde que dejé de llevar tacones alto y vestirme muy ceñida. Las ultimas ocasiones que acudía así vestida a alguna fiesta siempre fui en coche acompañada de amigos. También  hacía tiempo que nadie me voceaba ! Manolo! que por cierto, ¿En donde coño está escrito que si sospechan que eres una mujer "Trans" te llamas Manolo?


Si te crees original cuando estás con tus colegas, voceando, insultando... a una mujer sola, farfullando las mismas estupideces que oyes a otros igual de ignorantes que tú, no solo eres un cobarde, además eres un mediocre.

Yo me visto para mi no para ti.
El tamaño de mis pechos no son una invitación a acosarme.
Que use el espacio público, no quiere decir que mi cuerpo también lo sea.

La mayoría de esta gentuza es exasperantemente básica y primaria con sus soeces comentarios. Al menos podrían ser más originales. Tengo varias amigas tan altas o más que yo (mujeres biológicas) que se han operado de aumento de mamas y labios y las gritan !Manolo! Por la calle. También alguna amiga deportista con cuerpo de chica fitness que se ha puesto pechos voluminosos y también las llaman Manolo.



Ya estaba más estresada que el fontanero del Titanic y con peor humor que un búfalo cafre. Apenas llevaba una hora y media desde que salí de mi casa y aunque me considero una mujer altamente sociable, dialogante, comedida...tengo un límite como todo el mundo. Cuando se supera ese nivel de mi serenidad, mi carácter se transforma en subversividad.



A lo largo de mi vida he tenido que recurrir a la violencia física para poder defenderme y esto, lamentable y tristemente, me ha ocurrido muchas más veces de las que podría recordar. Ese miedo a las agresiones fue lo que me empujó desde poco después de la adolescencia a practicar artes marciales y mejorar mi tono y flexibilidad muscular a base de duro entrenamiento que sigo practicando desde entonces.


Entre que la relaciones públicas con la que había quedado tenía el teléfono desconectado y yo no quería quedarme en la calle  sola, esperando, siendo el blanco de cualquier idiota, decidí volverme a mi casa consciente de que la noche solo acababa de empezar y mi paciencia ya se había acabado.

"Paciencia es mi apellido, ya se me ha acabado es mi nombre"

Me dirigí hacia la para de bus nocturno que llegaba hasta mi localidad de residencia, andando deprisa como si alguien me estuviera persiguiendo. Rezando porque me dejaran en paz porque cuando mi paciencia se acaba, trona el escarmiento.

Derribo
Cuando me faltaban unas decenas metros para llegar a la parada del bus, un hombre joven delgado algo más bajito que yo y con un evidente aspecto de estar bajo la mezcla de alcohol y algún que otro estupefaciente, empezó a llamarme de mala manera. Yo seguí caminando intentando que mi ignorancia hacia él le persuadiera de su insistencia.  Siguió tras de mí ensañándose cada vez más con sus insultos, llamándome "zorrita" y diciendo cosas como que;- solo las guarras se visten como putas. No había ningún coche de policía a la vista y la poca gente que pasaba observaba atenta mientras seguían caminado. Nadie intercedió en ningún momento.
Cuando llegué a la parada, había una pareja de chicos bastante jóvenes, no muy altos y gais que se estaban haciendo arrumacos. Los gritos de el anormal que me perseguía les había llamado la atención. 
Si miras de frente, yo me paré en parte derecha de la parada del bus, que era muy parecida a esta;


Les miré con la mirada de alguien que sabe que está en peligro y ellos me miraron expectantes como el que ve una película de terror en el sillón de su casa. Yo estaba alarmada porque aunque no creía que este loco pudiera físicamente conmigo, se sabe como empiezan las peleas pero nunca como acaban. Entonces este individuo que me hostigaba me agarró fuertemente del brazo izquierdo tirando de mi hacia él mientras me gritaba enfadado;- ¿!No me estás escuchando o es que estas sorda!?
Me zafé de su mano con un brusco movimiento y le empujé con las palmas de mis manos contra su pecho, mientras le advertía exaltada que no se le ocurriera volver a tocarme. 
Entre la fuerza del empujón que recibió y el colocón que llevaba retrocedió unos pasos apunto de perder el equilibrio. Su cara cambió a un estado de violenta ira y mordiéndose el labio inferior con una mueca de rabia levantó el brazo derecho con el puño cerrado y se abalanzó hacia mi.
 Mi estado, ya era de alerta total. En unos segundos el tiempo pareció volverse a cámara lenta y sabía con absoluta certeza que solo me quedaba dos opciones; salir corriendo y gritando con aquellos tacones o hacerle frente y defenderme. Yo raramente retrocedo al no ser que sea para coger carrerilla. Retrocedí la pierna derecha plantando y apoyando mi peso en la punta del pie para coger impulso y tapándome la cara con ambos puños por si llegaba a agredirme, salté hacia el con la rodilla derecha levantada, golpeándole fuertemente contra el pecho casi a la altura del cuello.



 La embestida le arrojó hacia atrás cayendo de espaldas y golpeándose la cabeza contra la acera. Sonó como si una maceta hubiera caído contra el suelo. Yo aterricé de pie apoyándome en las puntas de los zapatos para no perder el equilibrio y me mantuve unos segundos observándole en posición defensiva por si se levantaba a por mí otra vez pero se quedó tumbado sin moverse como si hubiera perdido la consciencia. Me fui al otro lado de la marquesina detrás del cartel publicitario y sentía como mi corazón se me iba a salir del pecho. La pareja de chicos que estaba sentada se habían puesto de pie pero parecían tener más la intención de huir de allí que de interponerse. En pocos segundos se incorporó y se llevó las manos a la cabeza tocándose como el que ha recibido un fuerte golpe y siente  dolor. Otra pareja que apareció poco después se acercó a intentar ayudarle a incorporarse mientras le preguntaban si estaba bien. Este personaje que parecía tener la mirada perdida como si no supiera ni donde estaba ni que le había pasado, volvió a reaccionar con agresividad golpeando al chaval que le estaba intentando auxiliar. El chico le soltó instantáneamente casi empujándolo de nuevo al suelo y farfulló un:-!que te den por culo!, marchándose visiblemente enojado con su chica. Después este individuo se levantó torpemente y se fue por donde había venido balbuceando algo ininteligible mientras daba tumbos.

El bus llegó unos eternos minutos después y yo me subí. Mientras pasaba el abono transporte por la máquina el pulso me temblaba visiblemente. El conductor me miró como si estuviera colocada aunque solo estaba alterada y nerviosa. Me senté en la parte trasera en una esquina con una especie de alivio y sensación de estar mentalmente agotada. Menos mal que la parada que el bus hacía en mi barrio se encontraba a apenas 50 metros del portal de mi casa.


Contándole esto a una amiga unos días después. otra conocida que estaba presente me preguntó; 
-¿ Porque te pones tacones si ya eres alta?,eso es una manera de llamar la atención y tu ya llamas la atención suficiente. Yo le respondí;- porque me gustaban, por que estilizan más las piernas, me siento aún más femenina... porque me da la gana y porque además, si alguien intenta ofenderme estoy lo suficientemente alta para que la ofensa no me alcance. ¿O es que cuando una persona va sobrada de kilos no puede y por la calle disfrutando de un dulce?,¿Eso da derecho a reírse y burlarse de ella en su cara y decir cualquier barbaridad que se te ocurra?

Parece que en esta sociedad si estas sobrada de kilos se ríen de ti, si consideran que tienes alguna particularidad como una nariz muy grande, unas orejas  muy separadas, una cara no muy agraciada  se ríen... se ríen si eres más alta o más baja que la mayoría... estamos más expuesto a las críticas y las miradas por cualquier cosa que te haga diferente que a coger un resfriado. Si destacas mucho o no llegas parece que has cometido un delito, ¿Que pretenden?, ¿Que todos seamos como cromos?


El nacionalsocialismo del tercer reich de la Alemania de Hitler estaba basada en algo muy similar, una doctrina racista, homófoba y totalitaria que defendía la supremacía y superioridad de un solo estereotipo de raza que sumió el mundo en el caos, la destrucción  y  la muerte violenta  de más de cincuenta millones de personas. 
Yo no quiero ser una estampa ni parecer un cromo social, me niego a tener que verme obligada a asemejarme a nadie. Quiero ser diferente pero tener el mismo derecho que los demás y sobre todo poder pasear tranquila por la calle sin que me juzguen, me molesten o me acosen sin haberle hecho nada a nadie.



Seguimos viviendo en un país machista sobrante de catetos donde se sigue maltratando a las mujeres por el mero hecho de serlo.
Algo que resaltar de estos individuos avasalladores, abusadores y sinvergüenzas es que solo soy acosada cuando voy sin compañía.  Que valientes insultando y atropellando a una mujer sola, !se sentirán unos figuras! ¿Que clase de sociedad es esta?

Normalmente estas cosas no me pasan, pero para que no me pasen tengo que ir vestida con zapato plano, lo más tapada posible y ropa holgada como si estuviera viviendo en un país islámico regido por la sharia (ley sagrada islámica). 

Me ha costado mucho tiempo, esfuerzo, constancia, voluntad, sufrimiento y sacrificio llegar a tener este cuerpo, esta definición y tono muscular con una salud de hierro para tener que ir escondiéndome como si esas facultades estuvieran a la altura de la intransigencia, la ignorancia, la envidia y la animosidad de aquell@s que intentan molestarme.


 Aunque  la genética me favoreció en algunos aspectos, conseguirlo me ha costado mucha sangre, sudor y lágrimas literalmente hablando. No me creo ni superior ni mejor que nadie. Tampoco voy burlándome, acosando ni molestando.


"Durante una etapa de mi vida intenté ser como los demás fingiendo ser lo que no era, fueron los peores años de mi vida"



Y al que no le guste como o quien soy, lo siento mucho, yo no nací para complacer a nadie.



Mar Toranzo





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Comentarios de lectores y seguidores.

En esta página, iré añadiendo los múltiples comentarios que voy recibiendo tanto de conocidos como de desconocidos. Mensajes recibidos por mail, WhatsApp... y las diferentes redes sociales que manejo.
Con los mails y Twitter he hecho un copia y pega, con los WhatsApp capturas de pantalla. Aunque algunos WhatsApp contienen erratas y faltas de ortografía, ya sabemos todos lo deprisa que escribimos entre conocidos sin dar importancia a las correcciones y las jugadas que a veces nos juega el corrector. Por poner un ejemplo anecdótico y cómico, un amigo me dijo hace poco que se estaba tomando un pino chino, cuando le pregunté que era un pino chino, me mando un largo jajajaja y me aclaró que quiso decir !UN VINO FINO!

Quiero añadir que antes de publicar los mensajes personales, he pedido el consentimiento de sus autores.

Si quieres, puedes dejar tu opinión o comentario en transiciontransex@gmail.com




1.  cuenta su transición de hombre a mujer ¡Se te pondrán los pelos de punta!
                                                   


2. Mail
El desconocimiento crea premisas equivocadas, el mundo tiene que despertar y aceptar que no todos somos iguales...todos tenemos derecho a intentar ser felices y a saber que hay opciones. ¿Qué sabemos de este proceso tan complicado?. Este libro te lleva por un camino empedrado y doloroso, su narración te atrapa, te diviertes y aprendes, y cuando lo terminas te deja un sabor dulce...sin olvidar que empieza otra batalla.
  Mar, ola, espuma y brisa...arena, piedra y algas, eres vida.
  
                                                              Lucila G. Soto 
                                              Mechanical Engineer and Designer


3. Mail
Toda mi admiración y respeto hacia ti, las vivencias son increíbles y hay que tener una fuerza brutal para poder soportarlo. Espero que el libro llegue a mucha gente y empecemos, además de llamar a las cosas por su nombre, a no tener que revindicar para ser tratadas como lo que somos personas, derecho que se nos da al nacer............Sabia la calidad de persona que eres, ahora me has hecho ver que cuando algo se quiere de verdad se puede conseguir............. Disfruta al máximo de tu vida, me alegro de tu felicidad preciosa !!!!!!!!
Millones de besos y abrazos...

                                                                Julia Díez


4. Mail
Un libro fácil de leer , divertido , ameno ,reivindicativo , crudamente realista , no te deja indiferente. Parece mentira que lo haya escrito la protagonista sin odios ,sin rencor , sin polémicas . Eso solo lo puede hacer una persona con un gran corazón y una cabeza bien amueblada . Gracias por hacer de este mundo algo mejor , por tu manera de hacer las cosas. 

                                                              Tomas Ramiro 

                                               
                                                                     5. WhatsApp                   
                                                     Rosa activista de ARCOPOLI


                                                                    6.WhatsApp                                         
Magui Gómez


                                                                   7.WhatsApp
Violeta activista de COGAM


8.WhatsApp
Belen H


9.WhatsApp
Erika Miranda


10.  Eso es lo lindo d Twitter. Tener la posibilidad de conocer personas lindas como tu, gracias por lo que entregas 


11. gracias por compartir estos escritos. Un testimonio de lucha y de vida

12. Conoce la historia de , donde visibiliza lo difícil de transitar en personas Trans.


13. Ahorrando un poquito para comprarme tu libro, tengo mil ganas de leerte y de verme reflejado en cada palabra. Brava!







15. gracias a ti por escribirlo! Altamente recomendable!


16. Comparto la portada del libro de . a quien apoyo desde este lado del mar y le auguro mucho éxito.


17. Gracias por tu valentia y visibilización !!


18. Mail
 Me alegré mucho de haberla conocido desde la primera vez que la ví en un curso de informática. Me trasmitió paz , ternura, tranquilidad y mucha seguridad en sí misma. 
Ha sido muy valiente al publicar un libro sobre su vida con el principal objetivo y el más importante ; ayudar a todas las personas transexuales que tienen que pasar por este difícil camino para lograr la felicidad y ser realmente que quieren ser.
Mi más sentida enhorabuena. Gracias por este pedacito de ti, lo mejor está por llegar y espero ser una buena compañera de viaje.
Muchos besos campeona. PrincesaBíceps flexionadoEsmalte de uñas
                                                Cristina Jimenez


                                                              19. WhatsApp
Inma Ortiz


20. Facebook
Después de leer tu libro siento mucho por lo que has pasado y me alegro más por todo lo que has conseguido. El hecho de conocerte me hace sentir más de cerca ese sufrimiento por el que has pasado. Un libro sincero que te envuelve y en cierta forma nos mete en tu piel. Gracias, un placer haberlo leído. Mucha suerte en tu nueva vida Mar, esta claro que te lo mereces. Un besazo
Sergio Asensio



21. Mail
UN LIBRO TESTIMONIAL, SENCILLO, ROTUNDO y ABSOLUTO
Me acuerdo la primera vez que hablamos por teléfono y te comenté que la PACIENCIA era uno de mis recursos preferidos para pasar desapercibida, mientras observaba desde detrás de la barrera, pero además, se trataba la mejor forma de transgredir con seguridad. 
De tus palabras me quedo con esta frase: "Estar preparado en la vida es importante. Saber esperar lo es aún más. Pero saber aprovechar el momento adecuado es la clave", quizás, una luz de esperanza que tú misma buscas como equilibrio y ritmo vital entre tanto desasosiego. 

Mar, estoy segura que, en un tiempo, mucho de tu testimonio en este libro habrá cambiado o se habrá erradicado en tu perspectiva de género, y eso, será lo que te haga sentir más plena: VIVIR la TRANSEXUALIDAD sin dejar de SER FELIZ. síp!! #identidadestrans #transdiversidades #VisibilidadTrans #DerechosTrans #MisDerechosNoSonLocura #CulturaTrans #SinDiscriminación #SePuedeSer 
Un libro duro, la verdad. pero este sólo es el comienzo de lo bueno que te queda por ver y explorar.
                                                                         Carolina Laferre

22. Mail
Querida amiga:
Cómo te dije antes, si cuando te ví por primera vez me gustaste por fuera, cuando conversamos e hicimos amistad, me gustaste por dentro, pero después de leer el libro mi actitud hacia tí, es de verdadera admiración.
El libro es una valiosa guía para las personas que están pasando ahora por tu proceso de transformación, pero para el resto de las personas una lección de valentía e inmensa voluntad, no sólo por el tesón que has puesto en ser una mujer, porque las que hemos nacido con esa condición femenina "por dentro y por fuera", sabemos que hay de todo en nuestro sexo, pero tú no te has conformado en ser una mujer bonita y sensual por fuera, si no, íntegra y con carácter, algo que no se aquiere en el salón de operaciones.
Supe por el libro lo difícil de tu infancia, que sin dudas contribuyó a la formación de tu carácter, has pasado por cosas muy tristes, pero es de agradecer la inmensa humildad que te caracteriza y al resto de tu familia que tengo el gusto de conocer. Todo tiene un lado positivo.
La idea y el tesón que has puesto en hacer el libro y lograr que se publicara, dicen mucho de la mujer que es Mar Toranzo, ejemplo de voluntad que se demuestra día a día, desde la capacidad que tienes para cultivar ese cuerpo escultural a base del ejecicio físico del cuál ya no puedes prescindir porque forma parte de tus hábitos de vida, hasta el sentimiento de pagar tus deudas con las personas que te ayudaron y confiaron en ti, no precisamente de la manera más fácil.

Qué más puedo decir, muchas gracias Mar, por dejarnos disfrutar de tu lucha por una vida plena como mujer.

                                                                 Elena Gómez


23.  visibiliza en su libro y blog la dificultad d transitar en la madurez

24.  tiene un mensaje de lucha y un ejemplo Impresionante
  

25. gracias por compartirnos tu blog, por supuesto es necesario que historias como la tuya se visibilicen y acompañen a otr@s!


26. "Estar preparada en la vida es importante. Saber esperar, aún más. Saber aprovechar el momento adecuado es la clave" TOUCHÉ
 23 jul.

27.Mail.
Suponemos que eres consciente del bien que haces a otros ayudando con tu experiencia, pero no cuánto realmente...  muchas muchas gracias por todo!

¡Sigue así!

Cesar

28. Facebook
Agradezco que cuentes todo esto, que nos hagas ver una realidad que muchas veces ignoramos y que no suele salir a la luz. Gracias a personas como tú las próximas generaciones irán teniéndolo mejor. Un fuerte abrazo!!
Albert De La Cruz

29. Facebook
Un verdadero ejemplo de superación tu historia y una inyección de ánimo para las que todavía nos queda mucho por recorrer.
                                                       Lina Y Ali






“¿Te ha gustado? Ahora puedes ayudarnos con Dropcoin. Muchas gracias.”

Disponible en ebook La Transición De Una Española Transexual

Ya está disponible en versión ebook mi libro autobiográfico; La Transición De Una Española Transexual.

Una historia real contada en primera persona con la intención de informar visualizar y concienciar de la dificultosa y en ocasiones dramática  realidad de "los no visibles" en nuestra sociedad. 



Ojala todo este trabajo, tiempo, esfuerzo y dinero invertido valgan para crear una mejor conciencia social, conseguir un mayor respeto de nuestros conciudadanos y sobre todo, de sensibilizar de la dificultas que supone transitar en una edad adulta ante la incomprensión e intolerancia social, las trabas y zancadillas administrativas y el sufrimiento tanto familiar,físico y emocional que sufrimos las personas a las que nos niegan nuestra verdadera identidad de género.



De nuevo gracias de corazón a todas las personas y colectivos LGTBI por el valioso e inestimable apoyo en este laborioso trabajo de carácter comunitario para destigmatizar y respaldar a uno de los colectivos con más riesgo de exclusión social de nuestra sociedad.





Este es el enlace para obtener el ebook es España:
 http://www.amazon.es/Transición-una-Española-Transexual-ebook/dp/B011S8P020/

Para conseguirlo en el resto de países a nivel mundial:
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Mar Toranzo





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La reflexión y vivencia de la madre de Mar.


Soy la madre de Mar y seis hijos más.

Escribo estas líneas porque creo que ha llegado el momento de referir, aunque sea de forma muy superficial, cómo viví el duro recorrido de mi hija Mar.
Antes quiero precisar que de mis siete hijos, ella es la única transexual, todos los demás, tres chicos y tres chicas, son heterosexuales. Tanto en la familia de su padre como en la mía, no ha habido ni hay un solo caso de LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales). Digo esto para que quede claro que no se hereda ni se contagia.

El comportamiento de Mar, con tan sólo dos años, ya me demostraba que era distinto a sus hermanos, pero yo aun albergaba la esperanza de que simplemente fuera más sensible que los demás y tratara de imitarme. Creo que me negaba a aceptar la evidente realidad por el pánico que me producía pensar en la clase de vida que le esperaba, si resultaba ser homosexual. No era que estuviera en contra, nunca lo estuve, sino por todo el daño que en aquella época –principio de los años setenta- le podía producir, primero el entorno y después la sociedad en general. Hablo de un tiempo en que quitando homosexuales “maricones” y lesbianas “tortilleras”, lo demás se desconocía. Para mí como para casi todo el mundo, si un niño era afeminado muy probablemente fuera homosexual.

Siete hijos son muchos hijos para poderles prestar la atención que necesitan, casi diría que simplemente para prestarles atención. Aun así intenté aclararme buscando información a través de los pocos medios que tenía a mi alcance: Los profesores -que con su mejor intención me dejaron más confundida-. Y escuchando o leyendo todo aquello que me llegaba referente al tema.
 Al final sabía lo mismo que al principio pero lo veía más oscuro. ¡Era verdaderamente frustrante!

No se puede explicar el sentimiento de impotencia ni el dolor ante el sufrimiento de un hijo, cuando llega llorando del colegio porque le han llamado de todo menos bonita, y sólo puedes abrazarle, besarle e intentar darle consuelo sin saber cómo. No se puede explicar la forma en que se agrandan esos sentimientos, cuando además de no poder ayudarle, tienes otros seis hijos que, en mayor o menor medida, también necesitan apoyo, cariño y consuelo, y tampoco sabes o puedes dárselos en la medida que cada uno necesita.
Llegó un momento en que intenté aplicarme ese refrán chino que más o menos dice: Si el problema tiene solución ¿por qué preocuparse? Y si no la tiene ¿para qué preocuparse? 
Es cierto y suena bonito pero no es aplicable en determinadas circunstancias.

De aquellos años sólo puedo decir que Mar y yo, cada uno a nuestra manera, sentíamos el mismo silencioso dolor. Y digo silencioso porque hasta un tiempo después de separarme, nunca hablamos del tema, entre otras cosas porque yo no estaba preparada.

Un día se presentó en mi casa muy temprano, y con una copa de más, para decirme que no le gustaban las mujeres sino los hombres. Le sonreí y nos fundimos en un abrazo. Desde aquel momento estuvimos más unidas que nunca, y siempre compartió con migo, las pequeñas alegrías y las enormes penas que a lo largo de su existencia se fueron sucediendo.

Pasaron unos años hasta que me explicó que no era homosexual si no transexual. Eso quería decir que se sentía una mujer, no un hombre al que le gustan otros hombres. Hasta ese momento yo pensaba que si a un hombre le gustaban otros hombres, era porque se sentía mujer.

La vida me ha endurecido y no soy de lágrima fácil, pero he llorado muchas veces viendo las incomprensiones, las injusticias y las humillaciones que Mar ha tenido que soportar; viviendo la rabia, la frustración  y el sufrimiento por los que ha tenido que pasar hasta llegar a ser quien realmente es.
A lo largo de todo su proceso de cambio, he sentido miedo cada vez que Mar tenía una intervención quirúrgica. Pero he sentido más miedo aún, cada vez que Mar salía sola de casa. Me daba pánico porque la falta de respeto que desgraciadamente abunda en la sociedad, le hacía más vulnerable al  riesgo de sufrir una grave agresión irreversible. Al mismo tiempo, me alegraba ver que salía del aislamiento y la profunda tristeza en que vivía, sobre todo durante los últimos años, en los que estuvo a punto de quitarse la vida más de una vez.

El camino que recorrimos juntas, fue difícil, muy difícil, y hubo algunos encontronazos puntuales por  desacuerdos en su forma de ver, hacer y decir las cosas, (nadie es perfecto), aun así, respeté sus decisiones. Lo importante es que siempre pudo más el cariño, hemos estado juntas y siempre que ha necesitado mi ayuda he intentado dársela.

                  



Me van a permitir que le dedique a ella, mi hija Mar, las últimas palabras.
- Mar, cariño, quiero decirte públicamente que me siento orgullosa de ti por tu nobleza, tu esfuerzo y tu tesón ante las adversidades.
¡Eres una Gran Luchadora!  


Emi Toranzo